Conceptos base
Cinco piezas. Todo lo demás del sistema cuelga de ellas.
1. El vehículo, no el cliente
La unidad que atiende un taller es un coche con una placa, no una persona. Por eso el sistema guarda cliente y vehículo por separado:
- Un cliente puede tener muchos vehículos (una flota es exactamente eso).
- Un vehículo puede cambiar de dueño sin perder su historial.
- El kilometraje, el VIN y lo que se le ha hecho son del coche.
La placa —BQX-417— es la clave de búsqueda del sistema entero: el buscador global la entiende desde cualquier pantalla.
2. La orden de trabajo
Se abre cuando el coche entra y se cierra cuando sale. Dentro lleva:
- Lo que dijo el cliente, con sus palabras («hace un ruido al frenar en bajada»).
- Lo que encontró el técnico, con las suyas («discos delanteros alabeados»).
- El presupuesto: líneas de mano de obra y de repuestos.
- La fase y, si la hay, la detención.
- La bahía y el técnico asignados.
- La promesa de entrega.
Los dos primeros campos son distintos a propósito. Confundirlos es la causa clásica de las discusiones en el mostrador.
3. La bahía
El puesto físico: un elevador, un sitio en el piso, la alineadora, la cabina de pintura. Importa por dos razones:
- Es la capacidad real. El taller puede tener cien órdenes abiertas, pero solo caben tantos coches como bahías operativas.
- No todo cabe en cualquier sitio. Una alineación necesita su plataforma.
Una bahía tiene dos interruptores distintos: operativa (hoy admite trabajo) y activa (existe en el plano). Un elevador en mantenimiento sigue existiendo; simplemente no cuenta como capacidad esta semana.
4. El tiempo baremo
El número que sostiene el negocio. Es lo que un trabajo debería costar en horas.
Con él:
- el precio de la mano de obra es
horas × precio de la hora, no una cifra de memoria; - la promesa de entrega tiene fundamento;
- el rendimiento del taller es comparable: horas vendidas frente a horas reales.
Sin él, todo lo anterior es intuición.
5. El repuesto
Con su costo, su precio, su stock y —lo importante— su mínimo. El mínimo existe porque una pieza que falta no cuesta lo que cuesta la pieza: cuesta una bahía ocupada y un cliente esperando.
Con esto ya se puede leer la decisión central del sistema: fase y detención.