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Un vehículo que entra ​

De la puerta a la bahía, paso a paso.

1. Llega ​

Puede venir con cita o sin ella. Si tenía cita, se marca Llegó desde Citas; el hueco queda justificado.

2. Se comprueba quién lo trae ​

Antes de abrir nada: con qué derecho deja el vehículo quien lo deja. Al titular se le reconoce y se confirma en un clic; a un tercero se le pregunta. Es lo que separa «se lo llevó su hijo» de un problema.

3. Se abre la orden ​

Desde Órdenes → Abrir orden:

CampoQué se pone
VehículoSe busca por placa. Si es la primera vez, se da de alta primero
Con qué vieneLas palabras del cliente: «hace un ruido al frenar en bajada»
KilometrajeEl sistema propone el último conocido; se corrige con el del odómetro
PrioridadNormal, salvo que haya un motivo

No traduzcas al cliente todavía

«Ruido al frenar en bajada» y «discos alabeados» son dos cosas distintas y van en campos distintos. La primera es lo que el cliente notó; la segunda es lo que el técnico encontrará. Mezclarlas es lo que después provoca el «yo no dije eso».

La orden nace en recepción, sin bahía y sin técnico.

4. Se comprueba qué le toca ​

Con el kilometraje recién anotado, Catálogo → Planes dice si al vehículo le corresponde un mantenimiento, con el precio ya calculado. Es el momento de ofrecerlo: después el coche ya está abierto y el cliente ya se fue.

5. Se asigna ​

En Carga de técnicos se mira quién tiene margen y la especialidad del trabajo. Desde la ficha de la orden se elige bahía y técnico.

El sistema impide dos cosas:

  • asignar una bahía que ya tiene otra orden dentro;
  • asignar una bahía que no está operativa.

6. Aparece en el tablero ​

En cuanto tiene bahía, el vehículo ocupa su celda en el tablero y el taller entero lo ve. A partir de aquí el trabajo se mueve desde ahí.

Qué ha cambiado en el sistema ​

  • Hay una orden viva más y una bahía menos libre.
  • Las horas comprometidas del técnico han subido.
  • La portada cuenta un vehículo más en el taller.

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