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Un presupuesto que se aprueba ​

El paso más delicado del taller: el momento en que alguien tiene que decir que sí.

1. El técnico diagnostica ​

Anota lo que encontró, con sus palabras, en el campo que le corresponde. La orden avanza a presupuesto.

2. Se monta el presupuesto ​

En la ficha de la orden se añaden líneas:

TipoDe dónde sale el precio
Mano de obraDel catálogo: tiempo baremo × precio de la hora
RepuestoDel almacén, con su precio de venta

Al añadir un repuesto el sistema comprueba el stock. Si no alcanza, lo dice con el número exacto que queda.

El pie muestra las horas comprometidas y el total aprobado, que al principio es cero: las líneas nacen sin aprobar.

3. Se llama al cliente ​

Y mientras responde, la orden se detiene con motivo espera aprobación.

Por qué detener y no dejarla en presupuesto a secas

Porque el tiempo que el cliente tarda en contestar no es tiempo de taller. Si no se marca, el rendimiento sale falso y la orden desaparece del radar: nadie vuelve a mirarla hasta que el cliente llama enfadado.

Detenida, aparece en Detenidas con el tiempo parado y la salida escrita: llamar al cliente y registrar su respuesta.

4. El cliente responde ​

Dice que sí a todo ​

Se pulsa El cliente aprueba. Pasan dos cosas a la vez:

  1. Queda registrado quién y cuándo aprobó.
  2. La detención por espera aprobación se levanta sola, porque aprobar es exactamente lo que se estaba esperando.

Dice que sí a una parte ​

Cada línea se aprueba o se rechaza por separado. El total refleja solo lo aprobado. El cliente que dice «los frenos sí, la suspensión no» es la norma, no la excepción, y no debería obligar a rehacer el presupuesto.

Dice que no ​

La orden se anula con su motivo. El vehículo sale sin tocar.

5. Empieza la reparación ​

Solo ahora. El paso de presupuesto a reparación está cerrado mientras no haya aprobación: no es un aviso que se pueda ignorar.

Es la regla más incómoda del sistema y la que más discusiones evita.

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