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Recepción del día ​

El mostrador: lo que se hace hoy y solo hoy. Tres bloques —llegadas, salidas y quién está en casa— con la hora de entrada y de salida de la sede siempre a la vista.

Hacer un check-in ​

  1. Localiza al huésped en Llegadas de hoy y pulsa Check-in.
  2. Se abre una ficha con sus datos, el tipo reservado, las noches y la tarifa. Si tiene preferencias anotadas, aparecen aquí — es el momento de leerlas, no después.
  3. Elige la habitación en el desplegable.
  4. Entregar habitación.

Por qué hay que elegir habitación ​

Porque la reserva se vendió por tipo, no por número. Asignar al llegar permite dar la mejor habitación disponible según quién viene: piso alto a quien lo pidió, lejos del ascensor a quien duerme mal.

Qué aparece en el desplegable ​

Solo habitaciones del tipo reservado que estén limpias y libres. Nada más.

Si sale vacío, el aviso lo dice sin rodeos: no hay ninguna lista. Hay dos salidas, y ambas son decisión humana:

  • Pedir el repaso a housekeeping y hacer esperar al huésped.
  • Reubicar en otro tipo, normalmente superior.

La regla que hay detrás

Entregar la llave de una habitación sucia es el fallo de servicio más caro de un hotel: se descubre con el huésped dentro, con la maleta en el suelo. El sistema prefiere bloquear el check-in a permitirlo.

Hacer un check-out ​

Un botón en Salidas de hoy. En ese gesto el sistema:

  1. Cierra la estancia y calcula las noches consumidas.
  2. Deja la reserva en estado salida.
  3. Libera la habitación y la marca sucia.
  4. Crea la tarea de limpieza para pisos, con prioridad alta si alguien entra hoy en esa misma habitación.

Nadie tiene que avisar a pisos: la tarea ya está en su tablero.

En casa ​

Una rejilla con todas las estancias vivas: habitación, huésped y día de salida. Es la respuesta rápida a «¿en qué habitación está el señor Meier?».

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