Recepción del día
El mostrador: lo que se hace hoy y solo hoy. Tres bloques —llegadas, salidas y quién está en casa— con la hora de entrada y de salida de la sede siempre a la vista.
Hacer un check-in
- Localiza al huésped en Llegadas de hoy y pulsa Check-in.
- Se abre una ficha con sus datos, el tipo reservado, las noches y la tarifa. Si tiene preferencias anotadas, aparecen aquí — es el momento de leerlas, no después.
- Elige la habitación en el desplegable.
- Entregar habitación.
Por qué hay que elegir habitación
Porque la reserva se vendió por tipo, no por número. Asignar al llegar permite dar la mejor habitación disponible según quién viene: piso alto a quien lo pidió, lejos del ascensor a quien duerme mal.
Qué aparece en el desplegable
Solo habitaciones del tipo reservado que estén limpias y libres. Nada más.
Si sale vacío, el aviso lo dice sin rodeos: no hay ninguna lista. Hay dos salidas, y ambas son decisión humana:
- Pedir el repaso a housekeeping y hacer esperar al huésped.
- Reubicar en otro tipo, normalmente superior.
La regla que hay detrás
Entregar la llave de una habitación sucia es el fallo de servicio más caro de un hotel: se descubre con el huésped dentro, con la maleta en el suelo. El sistema prefiere bloquear el check-in a permitirlo.
Hacer un check-out
Un botón en Salidas de hoy. En ese gesto el sistema:
- Cierra la estancia y calcula las noches consumidas.
- Deja la reserva en estado salida.
- Libera la habitación y la marca sucia.
- Crea la tarea de limpieza para pisos, con prioridad alta si alguien entra hoy en esa misma habitación.
Nadie tiene que avisar a pisos: la tarea ya está en su tablero.
En casa
Una rejilla con todas las estancias vivas: habitación, huésped y día de salida. Es la respuesta rápida a «¿en qué habitación está el señor Meier?».